"Una Iglesia Organizada y Dinámica, Madura en la Fe"
miércoles, 14 de junio de 2017
Semillas para la Vida: Los Riesgos de Celebrar la Misa bajo el Arbitrio Personal
TEMA: Los Riesgos de Celebrar la Misa bajo el
Arbitrio Personal
PUBLICADO: Junio 12, 2017 02:54 PM PDT
martes, 13 de junio de 2017
PREDICA: Haced esto en memoria mía - Fray Nelson Medina
PREPARÁNDONOS PARA LA
SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI
SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI
En Perú Continua Nuestra Lucha, CONTRA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, porque el amor a nuestros hijos es infinito...
Martes 13 de Junio 2017, nuevamente salimos a la calles. Solo la muerte hará callar nuestras voces en defensa de nuestros hijos. ni las sillas de ruedas, ni los barrotes, ni cualquier tipo de amenaza, ni las mentiras y/o reconocimientos de los grupos de poder político nacional y económico e internacional nos hará silenciar...
LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES INTERNACIONALES ENFOCAN DERECHOS
A "LA PERSONA", NO A UN GENERO.... Sigamos luchando...
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Colectivo 'Con mis hijos no te metas' marchó contra la denominada "ley mordaza"
A "LA PERSONA", NO A UN GENERO.... Sigamos luchando...
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Colectivo 'Con mis hijos no te metas' marchó contra la denominada "ley mordaza"
La marcha llegó hasta el frontis del Congreso de la República y fue recibida por algunos congresistas de la República que se pliegan al reclamo.
La tarde de este martes, la marcha del colectivo 'Con mis hijos no te metas'contra la denominada "ley mordaza" llegó hasta el frontis del Congreso de la República. En el vallado que separa el patio de honor de la avenida Abancay, algunos congresistas se plegaron a la manifestación junto a los manifestantes.
"Mientras se aprobó la ley, se denunció a un pastor evangélico cinco veces por supuestamente haber discriminado, cuando lo único que hizo fue leer la palabra de Dios", comentó Rosas en referencia al pastor Rodolfo González Cruz, del Movimiento Misionero Mundial que hizo referencia a este tema.
LEGISLADORES PARTICIPAN
Algunos de los congresistas que participaron en la marcha fueron Carlos Tubino, Nelly Cuadros, Bienvenido Ramírez, entre otros de Fuerza Popular.
FUENTE: Portal Oficial de RPP
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lunes, 12 de junio de 2017
La pascua judía y la Última Cena: institución de la Eucaristía
Como preparación a la solemnidad del CORPUS CHRISTI, es importante meditar este artículo, que explica fundamentos de nuestra Fe. Espero les guste:
"Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros"
La Comida Pascual es una especie de preparación de la Misa que enfoca nuestra atención en el corazón del misterio pascual, el Cordero que fue sacrificado y nos redimió de la esclavitud con su sangre.
La Última Cena, fue la celebración de la pascua judía, un "séder", una solemne comida sacrificial llevada a cabo de acuerdo con los antiguos ritos judíos por nuestro Señor y sus apóstoles. Aquí queremos reconstruir los acontecimientos de esa solemne comida, según se narra en el Evangelio y de la que los eruditos nos dicen de la pascua en el tiempo de Cristo. Realmente la Última Cena fue la "última", en parte porque fue la celebración final de los ritos pascuales de la nueva ley, la Pascua Cristiana.

La última Cena es el momento decisivo cuando los símbolos y profecías de antaño del Antiguo Testamento son reemplazados para siempre por los hechos y cumplimiento del Nuevo Testamento. Los evangelistas omitieron a la hora de narrar esa Cena muchos detalles que daban como conocidos por sus lectores judíos. ¿Por qué nuestro Señor toma el cáliz dos veces en la narración de San Lucas en la Última Cena? (Lc. 22: 17-20). Por qué San Pablo habla de la "Copa de bendición" (1Cor 10,16). Por qué se dijo un salmo antes de que los Apóstoles dejaran el Cenáculo? (Mt. 26: 30).
Estas y otras frases cobran nuevo significado a la luz de los antecedentes judaicos. La Cena Pascual también nos ayudará a entender y a profundizar en las ceremonias litúrgicas de la Semana Santa y la Pascua, empapadas como están de figuras y alusiones al Antiguo Testamento. "Esta es la solemnidad pascual en la cual el verdadero Cordero, fue sacrificado..." "Oh noche bendita que desposeyó a los egipcios y enriqueció a los hebreos...". Al mismo tiempo comprendiendo más claramente el contexto en el cual Cristo escogió instituir la Santa Eucaristía, se enriquecerá nuestra participación en la Misa.
La Comida Pascual es una especie de preparación de la Misa que enfoca nuestra atención en el corazón del misterio pascual, el Cordero que fue sacrificado y nos redimió de la esclavitud con su sangre. Y así nos prepara para entrar más de lleno en cada Misa, porque la Vigilia Pascual no fue únicamente el fin del viejo rito, sino el principio del nuevo. San Atanasio dice: "Cuando nos reunimos y comemos la carne de nuestro Señor y bebemos su sangre, celebramos la Pascua".
La ceremonia de la Cena Pascual nos permite representar los eventos de la vigilia pascual como un drama-oración, para prepararnos para la verdadera representación de la vigilia pascual en la Santa Misa. Pero, ¿por qué Cristo usó la Cena Pascual para instituir la Eucaristía? Es importante que pensemos que esto representa la elección deliberada y completamente considerada de Cristo. Él envía a sus discípulos a preparar el Cenáculo. Él se preocupa acerca del tiempo y el lugar exacto y arregla todo cuidadosamente de antemano, diciéndole: ardientemente deseaba comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que no la comeremos hasta que sea cumplida en el Reino de Dios (Lc. 22: 15-16).
La historia del Éxodo de Egipto que la Iglesia lee en preparación a los misterios pascuales, es la más grande parábola de nuestra Redención en el Antiguo Testamento. Cada detalle es significativo. Y, dentro de todos los acontecimientos de la Antigua Ley, el más significativo de todos es la sangre del cordero sacrificado salpicada en las puertas de los hijos de Israel para que el ángel vengador, que vino a matar al primogénito en toda casa de Egipto, "pasa de largo" las casas de los hebreos.
La sangre del cordero profetiza el verdadero cordero cuya sangre liberó al mundo de la esclavitud del pecado. Dios ordenó que esta primera Pascua fuera conmemorada solemnemente en una festividad anual; la gente debía sacrificar un cordero y participar de su comida con pan ázimo y lechuga silvestre (un recuerdo de la huida apresurada de Egipto, cuando no hubo tiempo de llevar consigo pan con levadura), en agradecimiento por la libertad que fue un regalo de Dios.
La fiesta de la Pascua anual llegó a ser un acontecimiento de primera importancia en la religión de Israel. Gradualmente el ritual llegó a ser más elaborado; gradualmente también la Pascua llegó a ser no únicamente una memoria del agradecimiento a Dios por la bondad de Israel en el pasado, sino como una profecía del futuro; justamente como Dios había una vez conducido al pueblo escogido, lejos de la esclavitud, para que un día los guiara al nuevo éxodo, a la era futura del Mesías.
En el tiempo de nuestro Señor, la comida pascual ya no se comía de pie y apresuradamente, sino reclinados alrededor de la mesa de fiesta. En gran contraste a esa noche de huida, 1,500 años antes, la atmósfera era de amor y alegría espiritual. Pero el corazón verdadero de la celebración permanecía el mismo a través de los siglos: sacrificio y banquete sacrificial, celebrado en acción de gracias.
Ahora podemos empezar a ver por qué Cristo escogió este momento para su sacrificio. Esta fiesta familiar del pueblo escogido, celebrada por el pueblo como un todo y con un corazón, existía para que pudiera ser transformada en la gran fiesta de la comunidad cristiana, demostrando caridad, uniendo más íntimamente en un solo cuerpo aquellos alimentados por el único Pan divino. La primera pascua fue conmemorada en una Comida Pascual; la segunda Pascua, el sacrificio de Cristo, nuestra Pascua, fue realizada en la Santa Misa, la Comida Pascual del Nuevo Testamento.
En el marco de la Pascua el significado del sacrificio se aclara: "Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros" (Lc 22,19) para que vosotros podáis "pasar de largo" de la muerte en el pecado a la vida de Dios. En este contexto se aclara también que el nuevo sacrificio tendrá también su banquete sacrificial: "En verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros". (Jn 6,54).
En la última Cena, Cristo con toda humildad y reverencia guardó la Pascua con sus discípulos, observando en detalle su ritual. Pero cuando la Cena iba a concluir, Él reemplazó el antiguo rito con el nuevo. Él tomó el pan, lo bendijo y partió y lo que les dio a sus discípulos ya no era simplemente el pan sin levadura de la Pascua. Él tomó el cáliz lo bendijo y lo que les dio ya no era únicamente el ofrecimiento de la Pascua, sino él misterio del Nuevo Pacto que se acababa de establecer. El momento supremo, anticipado en la conmemoración de la Pascua a través de los siglos, había llegado. La redención del hombre iba a realizarse.
Se sostiene generalmente que nuestro Señor celebró la Pascua con sus discípulos el jueves en la noche, anticipando en un día la Pascua legal de los discípulos. El Viernes Santo, a la hora precisa en que los corderos pascuales eran sacrificados en el Templo, símbolo elocuente del cumplimiento de las profecías el Cordero de Dios consumaba su sacrificio en la Cruz. El Viejo Pacto entre Dios y el pueblo escogido había sido sellado por la sangre de muchas víctimas. El Nuevo Pacto estaba ahora sellado por la sangre de la única víctima perfecta.
El cordero figurado era reemplazado por el Cordero verdadero. El sacrificio ahora había sido hecho perfecto. Este mismo sacrificio profetizado en la Pascua judía, cumplido en el Calvario, es renovado en cada Misa. Tan a menudo como nosotros los cristianos, el pueblo escogido del Nuevo Testamento, comamos el pan y bebamos el vino, celebramos el misterio pascual. Como dice San Juan Crisóstomo, en cada Misa "es Cristo, quien aquí y ahora celebra la Pascua con sus discípulos. Y la mesa del altar es nada menos que la mesa de la Última Cena".
Esta representación de la Comida Pascual es, entonces una preparación para el misterio pascual, como es renovada en cada Misa, y más especialmente como es celebrado el Jueves Santo y durante toda la Semana Santa...ahora que las ceremonias litúrgicas del Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo han sido restauradas a las horas de la noche, la dramatización puede hacerse apropiadamente a cualquier hora antes de la Misa del Jueves , y quizá mejor la noche del Miércoles Santo.
"Celebración de la Cena Pascual", de Mons. Mario De Gasperín
"Celebración de la Cena Pascual", de Mons. Mario De Gasperín
- Escrito por Santiago Quemada el Sábado, 08 Abril 2017 00:00
- Sacado del blog: PRIMEROS CRISTIANOS
domingo, 11 de junio de 2017
El misterio de la Santísima Trinidad y las oposiciones racionalistas
El misterio más sublime, y al mismo tiempo el más profundo e incomprensible para la razón humana, es el de la Santísima Trinidad.
En qué consiste
La fe nos enseña que el verdadero Dios es una Trinidad, esto es, que en una sola esencia o naturaleza divina hay tres personas, que son: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estas tres personas, numéricamente distintas entre sí, son perfectamente iguales, por tener una sola e idéntica naturaleza.
Las tres personas son coeternas. El Padre existe eternamente por la perfección infinita de su substancia y engendra eternamente a su Hijo; el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo como de un principio único.
Fundamentos en que se apoya
Este misterio inefable se halla insinuado en el Antiguo Testamento y clara y explícitamente enunciado en el Nuevo. Baste, por todos, el pasaje de San Mateo (XXVIII, 19) en que el Salvador ordena a los Apóstoles que bauticen a las gentes "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
El dogma de la Trinidad ha sido siempre creído por la Iglesia, enseñado por todos los doctores y se halla resuimdo en esta frase del símbolo de San Atanasio: "La fe católica quiere que adoremos la Trinidad en la unidad y la unidad en la Trinidad, sin confundir a las personas y sin separar la substancia divina".
Oposiciones racionalistas
El racionalismo opone a este misterio el principio de contradicción y el principio de identidad. Tres, dice, no pueden hacer uno, porque las cosas no pueden ser y no ser a un mismo tiempo; y las cosas idénticas a una tercera son idénticas entre sí.
Respecto al primer principio, adviértase que los católicos no afirman que tres personas son una sola persona o que tres dioses son un sólo Dios, lo cual sería realmente contradictorio; sino que tres personas, distintas como personas, tienen una sola e idéntica naturaleza.
Respecto del segundo principio, las cosas idénticas a una tercera son idénticas entre sí en el caso de que su identidad sea absoluta y bajo el mismo respecto; pero si son idénticas bajo otro punto de vista no se sigue que sean idénticas entre sí. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se identifican con la naturaleza divina y por eso son Dios; pero se distinguen desde el punto de vista de la personalidad. Asi el Padre engendra y no es engendrado, el Hijo es engendrado por el Padre, y del Padre y del Hijo procede el Espíritu Santo.
No hay, pues, contradicción ninguna en el augusto misterio de la Trinidad. La razón no puede oponer argumento alguno para demostrar la imposibilidad de él. Por lo demás, los autores católicos suelen aducir algunas analogías de la creación, que si no hacen comprensible este divino misterio, a lo menos le dan una inteligibilida relativa y una verosimilitud al menos aparente.
Fuente: Catholic.net / www.cristiandad.org
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